La Historia del Universo

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La

historia del universo

DESDE EL DESTELLO PRIMORDIAL A LA ERA ECOZOICA—UNA CELEBRACIÓN DE LA EXPANSIÓN DEL COSMOS

Brian Swimme y Thomas Berry

La historia del universo ha sido contada de muchas maneras por los pueblos de la Tierra, desde los primeros períodos del desarrollo paleolítico y las comunidades neolíticas a las civilizaciones clásicas que fueron surgiendo en los últimos cinco mil años. En todas estas variadas circunstancias la historia del universo ha dado sentido a la vida y a la existencia misma. La historia se ha celebrado en rituales complicados. Ha servido de guía y provisto de energía sustentadora durante la modelación del curso de las relaciones humanas. Ha sido nuestro referente fundamental con respecto a las modalidades de la conducta personal y comunitaria. Ha establecido la base de la autoridad social.

            En el período moderno, no tenemos una historia que abarque el universo en su totalidad. Los historiadores, mientras van armando la historia del mundo, no se ocupan de la totalidad del mundo sino sólo del ser humano, como si el ser humano estuviera separado de la historia de la Tierra y del universo o fuera un anexo. Los científicos han llegado a explicar el cosmos en detalle, pero han enfocado exclusivamente las dimensiones físicas e ignorado la dimensión humana del universo. En este contexto hemos fracturado nuestro sistema educacional en sus aspectos científico y humanístico, como si de alguna manera fueran independientes uno del otro.

            Con todos nuestros aprendizajes y todos nuestros conocimientos científicos, aún no hemos logrado un enfoque tan coherente del universo, teniendo por lo tanto en el presente una modalidad distorsionada de la presencia humana sobre la Tierra. De alguna manera estamos fallando en el rol fundamental que deberíamos cumplir -- el rol de permitir que la Tierra y el universo entero reflexionen sobre si mismos y se proclamen, y proclamen los profundos misterios que llevan consigo, en una modalidad especial de autoconocimiento consciente.

            Se necesita un nuevo tipo de historia, así como también un nuevo tipo de ciencia. Estamos lejos del tiempo en el que la historia era considerada el relato registrado de los últimos miles de años, y cuando todo lo anterior al desarrollo sumerio se consideraba de la prehistoria. Pasó también el tiempo en el que se podía explicar las varias civilizaciones a través de la secuencia de sus regímenes políticos, el listado de las batallas luchadas y los tratados realizados. También pasó el tiempo en el que considerábamos la historia humana separada de la historia de la vida, o de la historia de la Tierra, o de la historia del universo.

            De igual modo, estamos lejos del tiempo en el que la historia científica del universo podía identificar el mundo de la realidad con los aspectos materiales y mecanicistas del universo de manera tal de eliminar nuestra capacidad de lograr esa intima comunión con el mundo natural que ha inspirado la aventura humana a través de los siglos, una comunión íntima que ha provocado en nuestros poetas y músicos y artistas y personalidades espirituales todos esos magníficos trabajos de proclamación que asociamos con las modalidades más profundas de la realización de la personalidad humana.

            Esta nueva situación parece exigir un nuevo tipo de narrativa --- una que sólo recientemente ha comenzado a encontrar su expresión. Esta nueva historia tiene como base primera el relato del universo emergente tal como nos fue comunicado a través de las ciencias de la observación y nuestra capacidad para leer la evidencia puesta a nuestra disposición por los nuevos instrumentos, con su sorprendente sensibilidad para recibir comunicaciones de distancias tan enormes y a través de períodos de tiempo tan extensos. Sólo hemos comenzado a leer la cantidad inmensa de datos que ahora tenemos ante nosotros. El mayor problema no es la falta de datos sino nuestra capacidad para comprender el significado de los datos que ya poseemos. Estos datos aún no han sido lo suficientemente asimilados como para provocar la aparición de un período nuevo en la comprensión de nosotros mismos y del universo.

 

 

 

 

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